El desafío consiste en diseñar, prototipar y construir un coche de inercia, conforme a los requerimientos que establece la Federación de Deportes de Inercia para este tipo de vehículos.
Además, tendremos que elaborar un proyecto que habrá defender ante un jurado de expertos y en el que no sólo se valorará la parte técnica, sino también los aspectos sociales, de marketing y de gestión.
Por último, el equipo pondrá a prueba su prototipo en una competición real de trazado urbano.